SoCultura

  • Aumentar tamanho da fonte
  • Tamanho da fonte padrão
  • Diminuir tamanho da fonte
Home Textos en Español Oda a Los Animales

Oda a Los Animales

E-mail Imprimir PDF

Roberto C.P. Junior

“¡Hágase la Luz!” Y la Luz se hizo.
“¡Hiervan las aguas de seres vivos, vuelen  los pájaros sobre la tierra!”
“¡Produzca la tierra seres vivos según su especie!”
“¡Animales domésticos, animales pequeños y animales salvajes, según su especie!”
Y así se hizo.


Hechos por la voluntad del Creador, destruidos por la voluntad del hombre. ¿Existe algo más sórdido, más torpe que un crimen practicado en contra de una criatura indefensa, como lo es el animal?

Quien se ofende delante de esa pregunta, quien indignado, prontamente expone un confuso retruque, apenas comprueba que esa torpeza también ya está alojada en su corazón.

Al contrario del ser humano, el animal es siempre inocente en todas las circunstancias. Jamás sufre por culpa propia, por falta de respeto a cualquiera de las leyes de la Creación, mas, tan solo, debido a la maldad del bicho hombre  y de los muchos desequilibrios que éste provoca en el planeta. El Homo sapiens se tornó un animal degenerado, probó y comprobó ser una especie que no funcionó, y por eso tendrá que  desaparecer ahora de su hábitat. Así lo determina la  madre Naturaleza en contra de cualquier cosa que perturbe la armonía y no se ajusta a sus leyes.

Tendrá de desaparecer en su casi totalidad, para que las otras especies puedan  continuar a desenvolverse en paz, sin que sea necesario  temer más a ese monstruo ensandecido, que nada ve delante suyo, sino su propio bienestar. Un “bienestar” con frecuencia, regado con falta de respeto, tortura y muerte de animales.

Para que hembras vacías de esa especie humana, puedan deleitarse con pieles  suaves, cachorros de focas son muertos a palos delante de sus madres-foca, desesperadas. Para que los machos astutos de esta especie, no sufran la reducción de sus lucros en el comercio de la carne de pollo, pollitos recién nacidos son lanzados vivos al fuego. Y para que un tipo especialmente sórdido de esa especie – el Homo politicus – pueda quedar bien con sus electores, tan sórdidos como ellos, acaba de surgir en  Brasil un proyecto de ley que autoriza el sacrificio de animales, con la finalidad del culto religioso. Cultos que invocan y piden protección a los seres de la naturaleza...

Un libro entero podria ser escrito, sólo para describir las atrocidades que el ser “humano”, cobarde a más no poder, ha sido capaz de practicar en contra de los animales, puestos en la Tierra en confianza, para ser cuidados, guardados y respetados por la especie dominante. Y una enciclopedia podría ser elaborada, apenas para registrar la enorme, la gigantesca indignación que invade a los pocos miembros de la especie humana que todavía aman, de todo corazón, a  la Naturaleza y a sus entes.

La verdad es que, algunas personas todavía se sienten, a veces, a disgusto, algo avergonzadas, al tener que admitir, para sí mismas y para otros, que prefieren cuidar y tratar de un animal doméstico, que ayudar o adoptar un niño de la calle.  Al fin de cuentas, este último es un ser humano...

No hay motivo para tal contricción. Esas buenas personas, sienten intuitivamente, inmediato amor y dedicación por el animal justamente porque él no es un ser humano! El animal nunca es disimulado en sus acciones. La mirada amorosa de un animalito dirigida a su dueño, será siempre legítima. Jamás encubrirá la envidia, el inconformismo y el malquerer, típicos de los individuos que tienen que recoger en esta época, los frutos podridos que sembraron en su inútil y nociva existencia. Individuos que nunca sintieron ningún amor, ni siquiera cariño por los animales, y sí apenas, desprecio. Que nunca nutrieron, íntimamente, ningún deseo de ofrecerles, en agradecimiento, una simple oda, mas apenas, odio, un odio sin justificativa y sin tamaño, o más bien, del tamaño de su propia ignominia.

Ellos no lo saben, ni siquiera desconfian, pero hace mucho ya, que tampoco son seres humanos. Perdieron el derecho a esa denominación  cuando sus almas, desfiguradas por la codicia, por el odio y la ingratitud, dejaron de tener cualquier semejanza  con los seres surgidos otrora, a imagen del Creador. Descendieron muy por debajo del nivel ocupado por cualquier animal de la Tierra, que nunca mató por placer, que nunca se divirtió con el sufrimiento de su semejante, que nunca confrontó al Omnipotente.

No vale la pena continuar a discurrir sobre el abominable crimen milenario, del ser humano contra los animales. Del enorme rosario de culpas que tendrá que responder delante del trono del Juez, este delito, específicamente, no podrá contar con ningún atenuante. Quien practica, o siquiera, presta apoyo, a cualquier acción dirigida en contra de los animales, ya no cuenta más espiritualmente. Visto desde arriba, no existe más en la Creación. Apenas, continuará  a vegetar algunos años más aquí en la Tierra, hasta ser barrido para fuera de la gran Obra, para alivio de todas las demás criaturas, creadas por la misma Voluntad del mismo supremo Dios.

Me gustaría apenas, citar un diminuto trecho de la conocida carta que el cacique Seathl envió, en 1855, al presidente de los Estados Unidos, el punto en que hace mención a los animales:

“Vi millares de bisontes pudriéndose en las praderas, abandonados por el hombre blanco, que los abatía a tiros disparados desde el tren. Soy un salvaje y no comprendo como un humeante caballo de hierro, pueda ser más valioso que un bisonte, que nosotros, los indígenas, matamos apenas para mantener nuestra propia vida. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se terminaran, los hombres morirían de soledad espiritual, porque todo lo que sucede a los animales, puede afectar también a los hombres. Todo está relacionado entre si. Todo lo que hiere a la tierra, hiere también a los hijos de la tierra. (…) El hombre blanco también va  a desaparecer, tal vez más deprisa que las otras razas. ¡Él continúa contaminando su propia cama, y ha de morir una noche, sofocado en sus propios deyectos!”

Felizmente, el sabio cacique no vivió para constatar que su predicción, ya tan amarga, no quedaría restricta al hombre blanco, sino que se extendería a toda la humanidad del  futuro. No precisó ver cómo el ser humano, capaz de, en su época, dejar bisontes descomponiéndose en las praderas, estaría, él mismo, con su alma putrefacta al final de los tiempos, rumbo a la descomposición espiritual. No tuvo que asistir, cómo la raza humana estaba marcada para la extinción, y que no dejaría detrás suyo ningún buen recuerdo, ninguna nostalgia, a las demás especies que subsistirían en la Tierra. Ese    sufrimiento le fue evitado.

 

............................................................................

Roberto C. P. Junior es espiritualista, Master en Ingenieria y autor de los libros on-line (en portugués) "Vivimos los Ultimos Años del Juicio Final" y "Visión Restaurada de la Escrituras". Roberto es miembro de la Orden del Graal en la Tierra. E-mail: Este endereço de e-mail está protegido contra spambots. Você deve habilitar o JavaScript para visualizá-lo.

Comentarios (2)

RSS feed Comments
...
No debemos acabar con el mundo
paulinho_brasil , fevereiro 25, 2010
...
si, si no devemos
Yanne Laís Parga , agosto 06, 2010

Escreva seu Comentario

smaller | bigger

busy
 

MAIS VENDIDOS

livros-juros1

Retirando os Juros sobre Juros da Tabela Price

O livro proporciona um completo estudo matemático sobre a estrutura da Tabela Price e ainda disponibiliza uma outra tabela que possibilita o cálculo das iguais prestações sob juros simples. Trata-se da primeira obra a expor de forma didática e comprovada a verdade sobre os juros calculados em qualquer tipo de financiamento. Acompanha CD. COMPRAR

Brasileiros Pocotó

Brasileiros Pocotó

Brasileiros Pocotó, com suas 152 páginas em linguagem simples e direta, cartuns bem humorados e temas atuais é uma reflexão bem humorada sobre política, educação, economia, comportamento e principalmente, sobre a inocência (ou ignorância) do povo brasileiro ao aceitar o que lê, ouve ou assiste em horário nobre.  COMPRAR!

Compre agora no SóCultura!

Atlântida - Princípio e Fim da Grande Tragédia

Atlântida, o país submerso noticiado pelo sábio Platão, ainda hoje é objeto de pesquisa de muitos cientistas. Tratava-se de uma enorme ilha protegida por rochedos costeiros, íngremes, possuidora de uma natureza muito rica e de animais em grande parte já extintos.

Roselis von Sass descreve os últimos 50 anos desse país, revelando os elevados princípios que norteavam seus habitantes e fundamentavam seus hábitos de vida. Porém, uma gigantesca mudança se fazia necessária naquela parte da Terra. O povo, insistentemente advertido a migrar para outras regiões, poderia ter sido salvo por completo. Porém, nem todos atenderam aos chamados... COMPRAR!


Precisa de ajuda?

LiveZilla Live Help

Livraria SóCultura!

Conheça a nossa livraria on-line com preços diferenciados e frete ZERO para todo Brasil! Clique aqui.

SUA OPINIÃO

O que mais lhe atrai em um portal cultural?
 

PARCEIROS

floresta01

Artmed
logo-directorym
logos-scortecci4
logos-neomerkato2
logo-coisasdavida
logo_correios
logos-amigosdolivro
logos-pgtodigital
logo-premius2
Portal do Artista

PARA REFLETIR

“Você é aquilo que você faz continuamente. Excelência não é uma eventualidade – é um hábito." Aristótoles

Estamos na Infolista